POLÍTICA

Actitudes hacia a la Violencia de Género 2012-2016

Friday
,
4
de
December 2020

Hace cuatro años el IOP-PUCP realizó un estudio de opinión pública nacional, con el objetivo de explorar las actitudes de la ciudadanía frente a los roles de género y la violencia contra la mujer. Muchas de esas preguntas han formado parte de un reciente estudio nacional urbano rural, de similares características, que nos permite en esta ocasión dar cuenta de cambios y continuidades a lo largo de los años transcurridos. Un primer hallazgo es el aumento de la visibilización de la violencia contra la mujer: 76.2% de las personas recientemente encuestadas señala que ésta "ha aumentado mucho" en los últimos 5 años, casi 10 puntos porcentuales más que en la encuesta realizada a finales de 2012. Lo mismo sucede con la visibilización del feminicidio: la percepción de que "ha aumentado mucho" en los últimos 5 años es compartida ahora por el 76.4%, a diferencia del estudio anterior, en el que se obtuvo 67.9%. 

Estos cambios se han dado de forma paralela a un incremento en la percepción de inseguridad ciudadana en todo el país y, en particular, en la percepción de que hoy en día la calle es igual de peligrosa para las personas de ambos sexos. 

Sin embargo, los peligros y riesgos no son los mismos para ambos. Una de las situaciones de riesgo que enfrenta la mujer en la calle, en mucha mayor medida que los hombres, es el acoso sexual callejero (ASC). En el último estudio realizado se observa que las tasas de victimización por ASC, se mantienen en casi todas las modalidades y con similares características que el estudio realizado hace 4 años: la incidencia del ASC es mayor en las grandes ciudades y afecta principalmente a las mujeres jóvenes. A nivel nacional, de cada 10 mujeres de 18 a 29 años, siete han sido víctimas en los últimos seis meses, y en Lima-Callao la incidencia es de nueve por cada diez. Aunque la victimización por acoso sexual callejero se ha mantenido, los umbrales de tolerancia se han retraído para aquellas modalidades "naturalizadas" y/o "aceptadas socialmente", como son los ruidos de besos y los silbidos: hoy en día el porcentaje de personas encuestadas que señala que estos actos deberían ser sancionados es notoriamente mayor que hace cuatro años. También se observa una disminución de las actitudes que lo justifican: menos gente estaría de acuerdo en culpabilizar a la mujer por exponerse al "vestirse provocativamente". Pese a esos avances, las actitudes que justifican el ASC siguen siendo una proporción importante: una de cada dos personas piensa que las mujeres que se visten provocativamente están exponiéndose a que se les falte el respeto en la calle y/o que la mujer que recibe un piropo bonito debería sentirse halagada.


Con relación a la violencia de género dentro del hogar, el feminicidio y la violación sexual, se encuentra que la tolerancia ha disminuido también, de la misma forma que los prejuicios acerca de las víctimas. Comparando con la situación de hace 4 años, hoy en día menos gente considera que los problemas de violencia entre una pareja son un asunto que solo deben resolver entre ambos, que hay ocasiones en las que las mujeres merecen ser golpeadas o que la infidelidad justifica que un hombre golpee a una mujer. A su vez, se ha reducido la tolerancia frente a las formas de control masculino sobre la mujer, las actitudes hacia los roles de género en el hogar muestran un declive de los roles tradicionales, han disminuido las actitudes homofóbicas, todo lo cual parece indicar que se van rompiendo estereotipos de género. Estos cambios, además, se han producido en diferentes segmentos, de manera que no se registran diferencias por grupos de edad, lo cual estaría dejando entrever que no se trata de un recambio generacional sino que la mayor visibilidad, el impacto de las movilizaciones y el debate público generado sobre el tema, podrían estar provocando algunos cambios en las opiniones y actitudes de la ciudadanía.

Una de las iniciativas más visibles y que mayor convocatoria ha logrado es la marcha Ni Una Menos. Para evaluar su impacto se plantearon algunas preguntas que arrojan los siguientes resultados: 84.3% de las personas encuestadas a nivel nacional conocía o había oído hablar de la marcha, 95.1% en Lima-Callao; asimismo, la marcha no solo fue conocida por una amplia mayoría, sino que además 9 de cada 10 personas que conocía o había oído hablar de ella, estaba de acuerdo o muy de acuerdo con ella, casi por igual según ámbito de residencia, sexo y grupo de edad. 

Los cambios en las actitudes pueden ser heterogéneos, algunas actitudes podrían ser muy estables y resistentes al cambio, mientras otras tendrían un carácter más maleable. El impacto y la eficacia de las campañas para influir sobre las actitudes es un tema aún por explorar. Las personas encuestadas fueron consultadas sobre la probabilidad de que "Ni una menos" sirva para reducir la violencia contra la mujer y el machismo. Las opiniones estuvieron divididas y traslucían la idea de que será más difícil reducir el machismo que la violencia hacia la mujer: cerca del 51.7% señala es muy o algo probable que sirva para reducir la violencia contra la mujer, mientras que 44.2% señala como algo o muy probable que sirva para reducir el machismo. Estudiar y analizar estas actitudes y los cambios producidos es una tarea aún pendiente, el IOP PUCP pone a disposición de los especialistas y el público en general, los datos recogidos en este estudio con el propósito de contribuir a ese fin.



Ficha Técnica del estudio

Sobre el autor

Vania Martínez.

Licenciada en Sociología por la PUCP, con Diplomado en Estadística Aplicada. Coordinadora del Área de Investigación y Difusión del IOP-PUCP.