NOTA INFORMATIVA
11/25/25

UNSAAC une esfuerzos con tres equipos de investigación de la PUCP para elaborar un diagnóstico sobre el hostigamiento sexual en su comunidad universitaria

Autora: Adriana Velásquez

El 25 de noviembre se conmemora el Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer. Esta fecha busca ser un espacio para reforzar compromisos contra distintas formas de violencia de género. En este sentido, abrir el diálogo sobre las estrategias de prevención y erradicación del hostigamiento sexual cobra mayor relevancia. En el ámbito universitario, este tipo de violencia afecta directamente la seguridad, el desarrollo profesional y el bienestar de las y los estudiantes. Esta problemática es aún más invisibilizada en instituciones regionales. 

En este contexto, este año, se publicó el informe "Hostigamiento sexual en la UNSAAC: un aporte para su prevención y erradicación", un trabajo que surge de la colaboración interinstitucional entre la Universidad Nacional de San Antonio Abad del Cusco (UNSAAC), Pulso PUCP, el Grupo de investigación en Psicología Comunitaria y Cátedra Unesco. Este estudio no solo visibiliza la magnitud del problema del hostigamiento sexual en la universidad cusqueña, sino que también sugiere una serie de acciones  de prevención y atención de los casos.

El diagnóstico reveló una marcada diferencia en las cifras de hostigamiento sexual, lo que subraya la naturalización de estas conductas en la vida universitaria. Pese a que solo un 8.7% de los estudiantes reportó, mediante una pregunta directa, haber sufrido hostigamiento sexual, cuando se les pregunta respecto a las manifestaciones, como silbidos, preguntas sobre su vida sexual, palabras de contenido sexual, el porcentaje se elevó al 56.2%.  

Miryam Rivera Holguín, coordinadora del Grupo de Investigación en Psicología Comunitaria de la PUCP, interpretó esta diferencia como una señal de la naturalización de la violencia.  "Para nosotras es interesante porque nos da información respecto a cómo las diferentes formas de hostigamiento sexual se han naturalizado como parte de las relaciones entre estudiantes, con sus docentes o con el personal que labora en la universidad. Y esto nos llama la atención sobre todo de cara a acciones de prevención del hostigamiento sexual."

Otro hallazgo revelador es que el hostigamiento sexual fue reportado tanto por mujeres como por hombres. De acuerdo a las manifestaciones, el 62.1% de mujeres y el 51.3% de varones reportan haberlo sufrido. Miryam indica que los varones reportan experiencias vinculadas a preguntas invasivas sobre su vida sexual, retos a su masculinidad o exposición a material pornográfico. Estos datos muestran la necesidad de diseñar campañas de prevención que reconozcan las diferencias en las formas de hostigamiento que viven hombres y mujeres, y que orienten mejor los contenidos a priorizar.

Asimismo, es importante destacar que, a diferencia de los estudios que se han realizado de hostigamiento sexual en universidades que están en zonas más urbanas, este estudio pone al frente la necesidad todavía de profundizar en cuáles son esas manifestaciones en una universidad de la zona andina, donde el hostigamiento sexual adquiere matices vinculados a raza, clase social y relaciones de poder. 

“Las estudiantes temen denunciar porque corren el riesgo de ser contra denunciadas por sus propios docentes, lo que pone en juego su permanencia y su título profesional”, indica la Dra. Rivero Holguín.

De la evidencia a la acción 

Este trabajo surge de la iniciativa de las docentes de la UNSAAC, Evelyn Aragón y Vilma Pacheco, impulsadas por sus experiencias personales como confidentes de alumnas víctimas o testigos de acoso sexual. La impotencia ante estos casos y la necesidad de actuar fueron el motor del proyecto. Sin embargo, al inicio enfrentaron temores e impedimentos relacionados con la exposición pública del problema y el posible impacto en la imagen institucional.

"Investigar estos temas puede traer consecuencias negativas. (...) Y, desde lo humano, cualquiera preferiría evitar ese problema. Pero al encontrarnos entre nosotras y, luego, al sentir el respaldo de los tres grupos de la PUCP, nos hemos fortalecido. (...) Lo importante es que algo quedará en quienes han volteado a mirar y han dicho: “Es cierto, a mí me pasó”, “a mi amiga le pasó”, “quiero saber más”, “quiero sumar”, declaró Vilma.

A través de este diagnóstico del hostigamiento sexual, las docentes han elaborado una serie de recomendaciones en los ámbitos de gestión universitaria, formación, investigación y responsabilidad social. En gestión, ya se consiguió reactivar las comisiones disciplinarias y se plantea que la institución cuente con un presupuesto específico para la lucha contra el hostigamiento.

“En el camino fuimos identificando varios problemas en la universidad relacionados con este tipo de violencia. Notamos que, al igual que en muchas universidades del Perú, las comisiones del Tribunal de Hostigamiento y del Tribunal Disciplinario por Hostigamiento Sexual aún no estaban realmente consolidadas ni operativas. A partir de ello, y pese a todas las dificultades, consideramos que el trabajo realizado permitió que más personas tomaran conciencia del problema que enfrentábamos”, explicó Evelyn Aragón. 

En formación, proponen incorporar el enfoque de género de manera transversal en los planes de estudio y también incluir un curso dedicado al tema. En el campo de la investigación, destacan la creación de nuevos semilleros. Al inicio se encontraban bastante aisladas, pero hoy el interés ha crecido. De los seis grupos previstos, cuatro ya se han conformado y trabajarán en el bienio 2026-2027 en estudios sobre hostigamiento tanto en estudiantes como en personal administrativo. También buscan que la línea de violencia y hostigamiento sexual sea reconocida como una línea institucional, ya que aún no está formalizada.

En responsabilidad social, plantean reforzar la difusión de los protocolos, organizar campañas institucionales de prevención y crear un sistema de voluntariado dedicado a esta labor.

Uniendo esfuerzos contra la violencia

Vilma Pacheco confiesa que, personalmente, pensó en renunciar al esfuerzo de elaborar este proyecto, pero al contar con el apoyo de su colega Evelyn Aragón, el Grupo de Investigación en Psicología Comunitaria, Cátedra UNESCO y Pulso PUCP, “lo que comenzó como una pequeña chispa se convirtió en una verdadera hoguera”. 

“Lo hacemos también en honor a todas las víctimas que ya no podrán actuar, porque han terminado la universidad o la abandonaron. (...) Nos hemos dado cuenta que mientras en la capital muchas de estas situaciones están en proceso de superación, aquí todavía persisten y duelen. Si seguimos en un cómodo marasmo, el problema solo crecerá. Nosotras podemos irnos de la universidad, pero quienes vienen son nuestra sangre, nuestra familia, nuestros paisanos”, manifestó.

Anteriormente, la PUCP ya había desarrollado colaboraciones con la UNSAAC en el marco de la Red Peruana de Universidades (RPU). La Dra. Myriam Rivera explicó que el caso del Cusco llegó a su equipo gracias a ese vínculo previo con las docentes de la universidad, quienes compartieron con ellas testimonios de sus estudiantes. Ante este panorama y con la experiencia de su equipo en prevención de violencia, decidieron intervenir de manera inmediata.

Tras esta experiencia, la especialista indica que existe la disposición e interés de colaborar con otras universidades públicas y regionales de la red, que suelen tener menos recursos para llevar adelante iniciativas de investigación como esta. Asimismo, resaltó el compromiso de Pulso PUCP para el trabajo colaborativo. “Pulso PUCP tiene mucha experiencia en investigación cuantitativa. Eso ha sido para nosotras también una certeza de que estamos yendo por el buen camino”, concluyó.